Recuperar la ilusión

Uno que lleva ya muchos años a sus espaldas de activismo político, sindical y social, a veces tiene la sensación de vivir, una y otra vez, el día de la marmota.

San Juan Gaztelugatxe, Vizcaya. Fotografía del autor
San Juan Gaztelugatxe, Vizcaya. Fotografía del autor

En todas, absolutamente en todas las organizaciones, asociaciones y movimientos en los que he participado, los leit motiv de mi implicación han sido, el cuidado a las personas y el respeto a las ideas del otro, por encima de cualquier otra consideración. En cada época esa base ha estado impregnada de otras propuestas: la ecología, políticas de izquierda, más radicalmente inconsciente en mis años mozos, más radicalmente  consciente con el paso de los años y la adquisición de experiencia.

Desde mis comienzos en Euskadiko Ezkerra (referente para muchos de las activistas de Equo en Euskadi ahora), movimiento ciudadano, CC.OO., movimiento de hombres por la igualdad de género… Da lo mismo en que espacio te muevas, al final el cáncer que hace que una organización enferme y se rompa es el mismo: el ansia de poder y de personalismos de algunas personas relevantes en la vida de la organización. No saber asumir un liderazgo inclusivo, no excluyente, que sea referente, no dirigista. Que lo mismo diseñe un menú innovador y motivador para los cocineros, que se ponga a fregar platos cuando haga falta.

El ansia de poder y los personalismos de personas relevantes de la organización es un cáncer Clic para tuitear

Yo soy una persona que me considero un buscador y un soñador, porque busco un sueño. Un espacio donde encontrar esas señas de identidad que decía al principio. Cuando nació Equo hace cinco años, me encontré con personas con mis mismos sueños (o con otros), gente que venía de diferentes espacios, gente buscadora de sueños, como yo. Movimiento ecologista, movimientos sociales, sindicales, diferentes procedencias y diversidad de ideas, todas con el común denominador del propósito de crear una organización radicalmente innovadora, horizontal, transparente… pero que antepusiera el cuidado de las personas y el respeto a las ideas del otro como base principal.

Mercado del aRibera, Bilbao. Fotografía del autor
Mercado del aRibera, Bilbao. Fotografía del autor

Cinco años después, Equo ha crecido, pero a las puertas de la Asamblea Federal veo que el “cáncer” también se ha empezado a instalar en nuestra organización. Vuelvo a vivir el día de la marmota. Liderazgos mal entendidos, personas que se creen imprescindibles como dirigentes y que, aunque sepan dirigir muy bien, no tienen ni la más remota idea de liderar. No voy a dar nombres que son de todos bien conocidos. Os recomiendo leer en mi blog dos de mis artículos En la encrucijada federal para entenderlo  mejor.

Dirigentes que se creen imprescindibles y que saben dirigir, pero no liderar Clic para tuitear

Pero de cara a la III Asamblea Federal necesitamos recuperar esos sueños, esa ilusión. Tenemos que erradicar ese cáncer, no dejar que nos inunde; no podemos consentir que esto vuelva a ser el día de la marmota, que se vuelvan a reproducir los cánones que tanto daño han hecho a la izquierda de este país y al movimiento ecologista incluido. Tenemos que ser capaces de regenerar Equo, apostando por personas  que sean liderazgos referentes, no dirigentes. Con propuestas que miren al futuro, no al pasado. Tenemos que recuperar la forma de hacer del feminismo. Es lo que las feministas han denominado «la política primera», la «política de las relaciones», la que se construye desde el contacto personal. Estoy hablando de trabajo cooperativo, que convierte a los lugares de toma de decisión en espacios horizontales, democráticos y de consenso.

Hay que apostar por liderazgos referentes, no dirigentes Clic para tuitear

Cuando no se habla de «vencer» sino de «seducir» o atraer al resto; cuando se desarrolla un concepto de «autoridad» como reconocimiento y no como imposición; cuando se consiguen acuerdos desde la inteligencia colectiva; cuando se reflexiona sobre el poder como algo que se comparte, que circula; cuando se parte del saber de la gente frente al instituido; cuando se coloca el cuidado de la vida en el centro de las preocupaciones y a las personas por encima de las ideas; cuando se aceptan los conflictos como dinamizadores, pero se los trata desde el diálogo y la alegría del reconocerse como diversos. Entonces estamos erradicando ese cáncer, estamos devolviendo la ilusión a nuestra gente, estamos recuperando un camino que nunca debimos perder. Es también una forma de regenerar este partido, de eliminar las malas prácticas y formas que algunos han promovido estos cuatro años y que quieren seguir aplicando.

La autoridad debe venir del reconocimiento, nunca de la imposición Clic para tuitear

Este es el gran reto de la III Asamblea, el gran reto de las personas que se presenten a Cortavocías y/o  a la CEF, pero es sobre todo el gran reto que tenemos las afiliadas y simpatizantes de Equo: saber quiénes son las candidatas que mejor representan estos valores feministas y apoyarlas para que puedan desarrollarlos. Yo, por mi parte, tengo muy claro quiénes son.

Txema Olleta
Txema Olleta

 Txema Olleta Ormaetxebarria, Bilbao, 59 años. Activista desde los 15 años, en los últimos años de la dictadura, en la izquierda radical. Participó en la creación de Euskadiko Ezkerra en 1977 donde militó hasta su desaparición. Se afilió a CC.OO, donde ha estado como activista sindical hasta hace dos años. También ha participado en el movimiento ciudadano de Bilbao, uno de los más fuertes durante la transición y actualmente pertenece al Movimiento de hombres por la igualdad de género, siendo Responsable de AHIGE en Euskadi. Participó en la creación de Equo en Bizkaia ejerciendo diversas responsabilidades desde sus comienzos (MC de Bizkaia, MC de Euskadi durante año y medio)   y actualmente es miembro de la Mesa de Coordinación de Euskadi de nuevo y representante de Equo Euskadi en la Mesa Federal.

Blog de Txema Olleta

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3 thoughts on “Recuperar la ilusión


    1. Me sumo a esta lúcida reflexión de Txema y a la felicitación por este excelente artículo.


  1. Que grandes verdades expresas en tus palabras, y que tan necesario esa actitud de integrar, de saber liderar no dirigir, de saber ser empático y no buscar el poder, sino la cooperación desde las bases, la ciudadanía y la militancia cercana a las personas, tengo la sensación que hemos perdido un poco el norte hacia donde vamos sin ver el peligro del abismo.
    Es hoy más que nunca necesario un giro de 180º, más cuando los tiempos estan llenos de rios revueltos, de luchas fraticidas por un lugar en el poder, queremos ser diferentes pero como bien dices Txema, el cancer también se muestra dentro de nuestra propia organización y hemos de radicarlo aplicando terapias de regeneración, limpieza y sanación del tejido interno a través de la sana práctica del cooperar, del acercamiento desde la diversidad y el respeto, desde la riqueza y pluralidad compartida.
    Tod@s somos miembros de un todo, siendo cada un@, una parte esencial de la totalidad, siendo tod@s necesari@s, y multiplicando desde la diversidad esa riqueza humana que nos hace únic@s.
    No podemos ni debemos callar aquello que nos destruye, que nos impide ser creativos y libres, como hace «el ego» permitiendo que nos sintamos extraños un@s de otr@s, generando rivalidades y desunión.
    Por eso es fundamental que desde el proyecto federal, se tracen esas nuevas dinámicas que lleven a Equo a una verdadera alternativa social, política, económica y educativa.
    Plenamente estoy contigo que la parte femenina como el yin y el yan, nos complementa y nos hace mas complet@s, nos aporta una nueva visión de la ecología política, de las relaciones humanas, de la sociedad y por ello es tan necesario compartir las portavocias desde la complementariedad de género y desde la ternura, la subversión y la empatía haciendonos mas fuertes como proyecto para una alternativa planetaria.
    Fulgen.

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