Luchador incansable (I)

Luchador incansable del ecologismo es un título injusto para otras personas entrevistadas en esta sección y que también lo merecen. Pero nos parece la mejor manera de definir a alguien que nos ha contado tantas cosas que nos obliga a dividir la entrevista en dos. Sin pelos en la lengua, Ignacio Martínez va a tocar todos los temas polémicos con un mensaje claro y diáfano.

En verdes y libertarias defendemos la diversidad lingüística. Por eso, aunque la entrevista sea en castellano, hemos mantenido, por indicación de Nacho Martínez, algunas expresiones en asturiano. Aunque pensamos que son fáciles de entender, al final del artículo ponemos un pequeño glosario.

Empezamos siempre las entrevistas hablando de etiquetas. ¿Te defines como ecologista? ¿Qué entiendes tú por ser ecologista y qué crees que entiende la gente por eso?

Me defino como conservacionista, es decir, como quien aboga por conservar el medio en un estado aceptable, que nos permita sobrevivir indefinidamente como especie. Eso implica lo que la mayoría de la gente puede entender por ecologista, pero tiene otro sesgo. No me gusta la acepción (ecologista) que se mal asocia con la ecología, y no comparto la prioridad de la acción basada en la rectificación de hábitos humanos exclusivamente. Pero es un matiz. Por último no me atrevo a interpretar el entender de la gente, porque somos una especie que se me antoja cada vez más variada, rara, y necia.

Prefiero la palabra conservacionista a la palabra ecologista Clic para tuitear

Eres alguien que practica la multimilitancia. ¿No es un problema la abundancia de asociaciones, plataformas, etc.? ¿No sería mejor ir a una única gran asociación ecologista?

Aquí, la militancia escasea mientras adquiere veteranía. Eso nos hace más valiosos, pero nos obliga a abordar muchos frentes. Mientras, podemos entender la variedad como riqueza. Es dinámica social o de poblaciones. Nos asociamos o recombinamos, a partir de pocos elementos válidos, para incorporar en luchas puntuales (lo que no significa necesariamente limitadas en tiempo o espacio) a personas que no se disponen a militar, pero sí se interesan en problemas concretos que les afectan. De ahí las plataformas, mesas, o frentes. Se trata de emplear soluciones de compromiso, para abordar con eficacia determinadas cuestiones.

Mesa del conceyu contra la incineración. Nacho Martínez primero por la izquierda
Mesa del conceyu contra la incineración. Nacho Martínez primero por la izquierda

De por sí, no es negativa la abundancia de entidades o grupos. Lo que es negativo es la mengua del alcance y de la profundidad del compromiso, y aquí las crisis (en plural) también actuaron, dado que para mucha gente, la subsistencia requirió más esfuerzos, aunque también aportaron la interrelación de los problemas mundiales. De todos modos, en Asturies, la antigüedad del movimiento y su continuidad es un valor crucial, si bien es cierto que hay que trabajar en ámbitos diversos, y así se precisan entidades en España, con presencia, fuerza, e interlocución en Madrid, e incluso en Europa del mismo modo, pero la acción fundamental se debe dar en las comunidades, sobre todo cuando tienen el tamaño y la textura nuestras, tanto por las consecuencias de la organización administrativa y de las competencias, como por la idiosincracia de los procesos de toma de decisión. Es un problema actuar en España o en Europa, que no se da en Asturies, porque aquí evitamos la perniciosa profesionalización.

Aunque haya multimilitancia, has estado siempre en asociaciones pequeñas y de ámbito geográfico restringido. ¿Por qué no apostar por un Greenpeace, un SEO Bird-Life?

Recuerdo en algunas luchas, que decía a algún interlocutor que no éramos paracaidistas de Greenpeace, que no deja de tener, como la otra que citas, nombres en inglés. Funcionan como multinacionales, y eso tiene sus perversiones. Mantienen conflictos con otras multinacionales ‘malas’, empresariales (y alguien debe desempeñar ese papel), pero no son las más adecuadas para los conflictos que abordamos aquí. Y siempre hay que considerar que es difícil establecer criterios o normas generales para territorios amplios, con realidades diversas, más en lo ambiental.

Los profesionales de la militancia serán necesarios, pero mi experiencia es negativa Clic para tuitear

Eso se ve en Europa cotidianamente, de modo creciente mientras se amplía (y eso no es malo), pero recuerdo un asunto muy antiguo (treinta años quizás). Desde algunas asociaciones grandes de ‘Madrid’ se defendían las energías alternativas. Vale. Pero es que entre esas estaban las minicentrales hidráulicas cuando aquí eran tabú. Lo idóneo es manejarse en ámbitos territoriales homogéneos administrativamente, siempre que se disponga de una masa crítica de militancia. No compensa abordar una lucha en Asturies desde Madrid. Y sobre todo, en Asturies no hay profesionales de la militancia y eso es un plus, aquí. No digo que no fuesen o sean necesarios a otros niveles, pero mi experiencia es negativa con respecto a esas situaciones. Al final, la condición humana acaba sojuzgando la acción colectiva.

¿Qué pasa con la juventud y la causa ecologista?

La sociedad integra y digiere cualquier movimiento de vanguardia. Ahora lo verde aparece como institucionalizado. Hasta las empresas contaminantes son verdes. En el equilibrio inestable que es la vida sólo episodios como el ‘Prestige’ generan reacciones de cierta trayectoria social. Pensemos que los verdes alemanes se ‘alimentaron’ de procesos de degradación evidentes y graves que hicieron responder a la parte más perspicaz de la sociedad. Quizás la situación aparente mejorar y eso desmovilice la inquietud joven, quizás la veteranía de los militantes marque distancias. Lo preocupante sería determinar si hay un diferencial de compromiso negativo o positivo con otras luchas, lo que se me escapa.

Has nacido y vives en el corazón de la Cuenca Minera Borracha y dinamitera, como dice una canción. El lugar de la revolución del 34, de las huelgas mineras de los años 60. ¿Eso te ha marcado de alguna forma?

Sí, por supuesto. Somos producto de la geografía y la historia, y ello es especialmente nítido en les cuenques. Lo curioso es como, a pesar de la impronta social, la mayoría de nuestros habitantes ignora lo sucedido. En general parece que la sobreinformación actual ahoga el interés por la historia que se estaba empezando a escribir de otros modos. Y eso es muy malo. Ya pasaron los tiempos cuando en mi instituto, a una pregunta de la profesora, sólo tres alumnos de una clase supiéramos algo del 34. Aquello era la oprobiosa. Pero ahora dudo que la reiteración de la consulta ofreciera mejor resultado.

Les Vaugues, Asturias, del fotoblog un güeyu abiertu
Les Vaugues, Asturias, del fotoblog un güeyu abiertu

Combinar la riqueza natural asociada a la pobreza que se vinculó a nuestro aislamiento por mor de la geografía, con la industrialización brutal y rápida, asociada a inmigración, y su inevitable degradación ambiental daba como resultado estar al lado de un río negro, en una zona de atmósfera contaminada, mientras que si uno subía por la ladera apenas 100 metros de cota estaba en un castañeu perdíu. Lo uno y lo otro junto alimentó la militancia conservacionista y mucho más.

En un sitio con esta tradición obrerista y productivista, ¿Cómo llegas a ser un ecologista que lucha contra las minas de carbón?

Formamos la Mesa contra la minería a cielo abierto , un movimiento precioso, cuando HUNOSA se lanzó a explotar diez millones de toneladas de carbón en las cuencas centrales. El planteamiento era muy simple: defendíamos, grosso modo, la minería ‘seria’ estable, de interior, que ofrecía trabajo con garantías, mientras cumpliera, pero no podíamos permitir que se reventaran con empleo irregular (por no decir otra cosa) los cordales que eran donde estaban esos castañeos o esas camperas donde díbamos de guajes a esparder, sin proyectos serios ni restauración válida.

Contra el cielo abierto se incorporaron argumentos económicos y laborales y por eso ganamos Clic para tuitear

Se incorporaron fuerzas sindicales, porque el mensaje era claro: tonelada de carbón que sale arriba no sale abajo, y en quince años de lucha (el sentido de la militancia de les cuenques) conseguimos paralizar esa iniciativa. La ventaja era que nosotros (conservacionistas, ecologistas, vecinos, sindicalistas) éramos de aquí, habíamos vivido o vivíamos de la minería, y fuimos un interlocutor válido a todos los efectos. Algo parecido a lo de Caleao, al disparatado intento fallido de construir una presa más en Redes. Lo que no tiene sentido y puede por ello ser discutido a todos los efectos (no sólo en sus consecuencias ambientales, sino en las sociales, y en las económicas) y por todos los medios (técnicos incluidos) se vuelve vulnerable, y si se dan determinados factores en la lucha, las posibilidades de éxito (aunque la pervivencia de la lucha en sí es ya un éxito en sí misma) son altas. Aunque el contrario, poderoso, no suele reconocer la retirada.

¿Qué papel jugaste en esa lucha?

Me tocó ser el portavoz de la Mesa, donde estaba de parte de ANA (Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza). Toda mi familia vinculada a la minería, y mi condición de Ingeniero Técnico de Minas, daban respaldo al papel. Fue un hermoso ejercicio de civismo y democracia. Durante mucho tiempo,  durante años, todas las semanas, en un chigre de Mieres, el mismo día y a la misma hora, reunión, y aún cuando algunos por circunstancias de la vida tenían que hacer muchos kilómetros para llegar allí, allí se trabajaba. Enfrente, alguna gente que estudió con nosotros, que trabajaba y vivía allí, y una empresa que utilizó los mecanismos habituales para avanzar.

La cerezal, Asturias. Dle fotoblog Un güeyu abiertu
La cerezal, Asturias. Del fotoblog Un güeyu abiertu

En una ocasión, un sábado a la mañana cortaron el agua en La Cerezal, a la familia de Gerardo Iglesias, que estaba con nosotros desde el primer día. Eso era un golpe bajo. Hay que saber lo que costó llevar el agua a muchos lugares. Total que se realizó una llamada a casa del entonces Alcalde de Mieres, a primera hora, que se sorprendió de la misma, para advertirle de la mala intención del asunto, y para reclamarle que en aras de atajar un problema de orden público despachara a la Local al lugar a los efectos. Y a continuación se fue a un campamento de turismo en la costa asturiana, a preguntar por el que había dado la orden. Su sorpresa fue mayúscula (¿cómo sabéis que estaba aquí?), el mensaje muy claro (O hay agua antes de comer o se monta aquí la de Dios es Cristo …), y a pesar de sus dudas (No ye cosa mía, nun sé de eso), hubo agua antes de comer. Lo dicho, no somos Greenpeace.

O cuando se manifestaron por Sama(capital de Langreo) antes de un pleno los del cielo abierto, cortando la general, y aprovechamos para ocupar el espacio del público en el salón de plenos. Cuando llegaron no pudieron pasar de la puerta. Bonita tensión, pero en su sitio.

Hace unos años había mucha gente trabajando en la minería, hoy apenas sale carbón de las minas. ¿Cómo has vivido esa evolución y cómo ves el futuro inmediato?

El carbón es el pasado, y cuanto más tardemos en asumirlo peor nos irá. No sirve de nada aferrarse a lo  verde era mi valle, sólo nos deja melancolía, y nos impide reaccionar adecuadamente. Las decisiones políticas de nuestros gobiernos (PSOE y PP) nos llevan al 2018. Los esfuerzos empleados en convencer a la gente de otra realidad suponen la incapacidad para esforzarse en diversificar, en cambiar de actitud.

El carbón es el pasado, cuanto más tardemos en asumirlo, peor nos irá Clic para tuitear

Así tenemos el lamentable espectáculo del centro de inteligencia artificial al que entre todos lo matamos y él solo se murió, por ejemplo, y mientras esos mensajes equívocos de que ‘eres tú quién quiere acabar con las cuencas mineras’. Hombre, si queremos seguir engañándonos pensando que donde había una empresa con más de veinte mil empleados y ahora tiene poco más de 2.000 la vida sigue igual, mal vamos. En 30 años de cada quince empleados en minería de carbón en España queda uno, en números redondos y fáciles. Debemos de asumir que las inercias sociales son dañinas, e interiorizar que -nos guste o no- hay que enterrar el carbón. Si acaso, pensar que antes o después, quizás habrá una ventana de oportunidad, cuando escasee en unos decenios, y mejor emplearlo como base de carboquímica que como agente energético. El caso es que hay empezar a pensar, a interiorizar, que las cuencas ya no son mineras.

La épica del carbón y de la mina continúa muy presente en la sociedad y la política asturiana. ¿Cómo se puede luchar contra esto?

La bobia, Asturias. del fotoblog Un güeyu abiertu
La bobia, Asturias. del fotoblog Un güeyu abiertu

Deteniéndonos un momento y reflexionando para ver lo que sucede y no queremos ver. En toda comarca minera se dan procesos súbitos de crecimiento de actividad y no menos raudos de decrecimiento. Ver el caso del wolframio en la ruta de la plata, vinculado a los conflictos bélicos mundiales. Los pueblos mineros tienden a ser pueblos muertos cuando la mena se agota y deja de correr el dinero. Debiéramos de haber articulado, aprovechando la red de actividad y los activos generados, otra cultura. Pero eso no interesaba a ciertas fuerzas, ¿verdad?. Hay que pensar, por ejemplo, en la gestión de la vivienda en las cuencas. Habría que pensar, cuanto antes, que políticas seguir. ¿O vamos a esperar a cuando en un portal apenas haya quién viva y quién pague la comunidad?. Las pensiones y las prejubilaciones no son eternas.

¿Por qué no estamos apostando por el grafeno? Sólo por poner un ejemplo que los más ignoran.

El argumento de Podemos de que sí se va a quemar carbón, que al menos sea autóctono, ¿Cómo ves esa propuesta?

No merece ni comentario. Sobra potencia instalada, y sobrará por mucho tiempo. Se sacrificó la energía alternativa para beneficiar a oligopolios, en cuanto sus beneficios menguaron. La malla de transporte eléctrico es un desastre de rentabilidad por su descompensación. Los centros generadores están a cientos de kilómetros de los centros consumidores (Madrid, p.e.). Eso, que pudo tener sentido en la historia económica de la posguerra, difícilmente encaja ahora.

Sobra potencia eléctrica instalada y sobrará por mucho tiempo Clic para tuitear

En fin, que no se puede contentar a todos a la vez, que es lo que pretendió Podemos para acabar defraudando a la mayoría en un tiempo record.

Pero, en este caso, no estamos hablando solo de cerrar las minas, ya casi cerradas, sino de aceptar que las térmicas van a cerrar también: por ejemplo, Compostilla en León o Aboño en Gijón. ¿Está la gente preparada para escuchar eso?

Puerto del Musel en Gijón. fotografía de EF
Puerto del Musel en Gijón. fotografía de EF

En realidad, el problema fundamental es que estamos (casi todos) subvencionando la energía de algunos. Tenemos una energía eléctrica doméstica muy cara (la cuarta o la tercera más alta de Europa, ¡compitiendo con estados insulares!), con un precio intervenido, donde el ciudadano carga con todo, desde la decisión de paralización administrativa de Lemóniz, hasta el abaratar el coste a grandes empresas consumidoras (‘interrumpibilidad’). Es preciso resolver la gestión de este mercado, por no hablar del increíble déficit tarifario, como se ha dado en llamar. E insisto en el coste de la distribución, de 6 céntimos por Kv, cuando otros países lo tienen en 0’5. El producir en la costa para que consuma Madrid es un dislate. Y premiar a empresas castigando a los hogares es una injusticia.

Pero en la composición de la oferta (por las propias características de los factores) es preciso mantener una mezcla, con presencia de térmicas. Peligrarán las que estén alejadas de la costa, y en particular de grandes puertos graneleros, no Aboño, que además acaba de invertir en desnitrificación.

Y sobre si la gente esta preparada, viendo que se admite que aún trabajando, apenas se sobrevive, no me cabe duda.

Hablemos de los fondos para la reactivación de las comarcas mineras, los populares fondos mineros.

Me avergüenza. Gracias a los sindicatos mayoritarios, se malempleó una fuente de recursos, que si bien ellos pueden atribuirse, no debían haber gestionado. Hubo demasiado poder sindical. Cuando alguien iba a pedir empleo a HUNOSA, la solicitud no se la recogía la empresa, sino que se la recogían dos fulanos, uno del SOMA y otro de CCOO. También estaba muy extendida la idea sobre quien ponía y quitaba presidentes en Asturies, el que se decía que mandaba a cualquier discrepante al pozu a la menor de cambio. Así nos fue. Tenemos infraestructuras de dudosa utilidad, y es curioso que esta semana se lance el cuarto o quinto intento de hacer una carretera en un espacio protegido en las cuencas mineras. Los anteriores fracasaron por necedad e ignorancia sindical.

Hubo demasiado poder sindical en el reparto de los fondos mineros Clic para tuitear

Por cierto, uno aún está esperando una explicación de los sindicatos mayoritarios tras las huelgas generales de hace pocos años. Se acabo un ciclo histórico. Ni los sindicatos son lo que alguna vez quizás fueran.

Las solicitudes de trabajo de Hunosa no las recogía la empresa Clic para tuitear

Pero, para la gente que no conoce el tema fuera de Asturias, ¿De qué cantidades de dinero estamos hablando, grosso modo?

Bueno, el estado socializó las pérdidas de la minería asturiana al constituir HUNOSA (1967), que funcionó desde su inicio con Planes-programas. En uno de ellos, se contemplaron inversiones no mineras (desarrollo alternativo de las comarcas mineras). Era 1998, gobernaba el PP, y para no tener alborotos se compró la paz (método viejo y eficaz). El denominado “Plan 1998-2005 de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras” fue suscrito el 15 de julio de 1997 por el ministro y los sindicatos FIA-UGT y CCOO. Este plan instauraba, como novedad, un cuantioso fondo que se acercaba hasta el medio billón de pesetas para compensar el ajuste que iba a sufrir la minería con el paulatino cierre de pozos y para tratar de crear un nuevo tejido industrial para las comarcas mineras. Otra cifra acumulada (ojalá se estudiara esto bien, llamativo el escaso interés) de la cual dispongo es de 4.484 millones de euros.

La cifra acumulada de despilfarro puede superar los 4.000 millones de euros Clic para tuitear

Ejemplos por doquier. Ver la asociación Sendas de Asturias que se dedica a difundir el despilfarro y el abandono. Empresas que llegaron, cobraron y se fueron (porque no debían de haber llegado). Empresas que no podían tener viabilidad a fuer de contratar a todos los designados por los sindicatos mineros, …. E infraestructuras como la Y de Bimenes, un lujo de asfalto que toma el sol, porque apenas lo sombrean los vehículos.

En todo este ambiente tan enrarecido, ¿Llegaste a sentirte amenazado alguna vez?

No. En ningún momento. Por otro lado eso es lo que pretenden siempre los que nos quieren robar las libertades y los derechos, y es una cuestión sobre la cual no caben sombras.

Ignacio Martínez
Ignacio Martínez

Ignacio Martínez natural del concejo minero de San Martín del Rey Aurelio y residente en el mismo. Funcionario público. Conservacionista que lleva muchos años de militancia política y ecologista.

Una entrevista realizada en otro medio:

Entrevista en la revista Maresía

La próxima semana publicaremos la continuación con referencias al lobo, los incendios forestales y su militancia política.

Glosario:

Les Cuenques: En Asturias hay varias zonas mineras, pero en este artículo se habla de las Cuencas de la zona central asturiana. Algo más de 100.000 habitantes agrupados en 8 municipios (o concejos palabra más asturiana) y en torno a dos ríos, el nalóny el Caudal, así “les cuenques” son dos la del Nalón y la del Aller.

Castañeu perdíu: Monte de castaños que está lejos o en un lugar recóndito.

Díbamos de guajes a esparder: Íbamos de niños a jugar.

La general: En el valle de Langreo, que es un valle estrecho, la carretera nacional pasaba por medio de los pueblos diviéndolos en dos. Para la genete “la general” era/es la carretera de que divide el pueblo en dos, aunque hoy haya circunvalaciones.

El pozu: Interior de la explotación minera. En la empresa minera se podían tener destinos en puestos de mantenimiento, economatos, etc, menso peligrosos y menos penosos o picando carbón en el interior.

Aquí tenéis la segunda parte:

Luchador incansable (II)

 

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One thought on “Luchador incansable (I)


  1. En la cuenca central hubo tantas cortas a cielo abierto como en el occidente: Coto Bello, Mozquita, Matona, Llosoriu… conseguimos cerrarlas. En el suroccidente hay tres Buseiru (Tineu), Zarréu (Degaña ) y Tormaleo (Ibas); conseguimos evitarlas en Cangas

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