La frontera del cambio

Hoy entrevistamos a Carmen Garrido, veterana luchadora sindical.

Esta entrevista la hicimos a finales de diciembre de 2018. Por avatares informáticos perdimos el fichero que habíamos hecho con ella y la hemos reconstruido de unos apuntes.

Por eso este texto se queda un poco pobre, no refleja las dos horas de conversación con la historia viva de nuestro país.

Empezamos con las etiquetas, ¿crees que es bueno etiquetarse? ¿Cómo te etiquetarías tú?:

(afirma categóricamente sin dudar)

Por supuesto que me etiqueto. Soy filosóficamente cristiana y políticamente marxista

Cuéntanos un poco cómo fue tu infancia

Nací un pueblo pequeño de Pravia en Asturias

Hasta los 9 años fui a una escuela mixta en el pueblo.

De los 9 a los 11años aprendí a coser.

Luego pude irme a Madrid a formarme en la Escuela de Comercio, pude hacerlo porque mi familia era más abierta de lo habitual en la época, pero tuve que volverme. Solo uno de la familia podía estudiar. Las familias no podían permitirse más. Por eso tuve que volver a Pravia.

En la escuela de Folgueras los críos que no eran laboriosos recibían palos, la situación era completamente distinta a la actual, y claro había que cantar el cara al sol al empezar…

¿Crees que el fascismo está volviendo?

(da un respingo)

Tenemos mucha responsabilidad en lo que está pasando. Es muy preocupante…

Tú que lo viviste, ¿por qué es malo el fascismo?

Mira, mi formación política fue a través de la religión, a través de la HOAC.

Lo que aprendes es a tener una vida con actitud permanente de servicio a los más necesitados.

Cuando intentas poner eso en práctica, te encuentras con hay falta de libertades, que no te puedes expresar.

Es terrible no poder expresarte. No entiendes por qué te ponen freno.

Es terrible no poder expresarte. No entiendes por qué te lo impiden Clic para tuitear

Y claro, usan esa falta de libertad para asaltar la economía.

Si llegan al poder lo privatizarán todo. Acabarán con todo lo que tenemos, sanidad, educación…la falta de libertad es algo que usan para sus fines económicos.

Y tengo que decir una cosa, había gente que estaba a gusto con esa falta de libertad

Continúa contándonos como continuaste tu formación

Era muy problemático llegar a la Universidad

Lo que hice fue trabajar y después de trabajar, estudiaba perito mercantil, para poder hacerlo me saqué el permiso de conducir en el año 66 y me compré un 600.

Mi jornada empezaba a las 7 h y terminaba a las 22 h

Pero lo conseguí, con mucho esfuerzo. A veces veo a mis sobrinos quejarse y no les entiendo. Para conseguir lo que tengo tuve que luchar mucho.

Y cómo llegas al sindicalismo

Soy genéticamente luchadora.

Vengo de una familia libertaria. Mi familia no dudaba en enfrentarse al cura del pueblo. Mis antepasados fueron a América y volvieron y en esa vuelta se independizaron de la Iglesia y pensar por sí mismos.

En los años 20 en mi casa había una tertulia política, en un pueblo, esto era algo extraordinario.

Todo eso fue el fermento para que fuera sindicalista.

Ahora, lo que realmente me llevó al sindicalismo fue el compromiso religioso.

Cuéntanos un poco la historia

Hice la oposición para entrar en ENSIDESA en Avilés, para las oficinas.

En 1958 entro en el sindicato vertical y ahí me capta un sacerdote y me forma.

Cuando detienen a Medina Gestoso yo llegué a la secretaría

Nuestra lucha en aquel momento fue para que los trabajadores participasen en el convenio.

Para poder defender los derechos los trabajadores, deben ser ellos quienes elaboren las propuestas, quienes trabajen en la negociación del convenio.

No se trata de negociar los requerimientos de la empresa, sino de elaborar la propuesta de los trabajadores

¿Cómo era la plantilla?

Sociológicamente era muy diversa. Era un sitio donde había enchufados militares y guardias civiles que trabajaban como infiltrados para el régimen, nos vigilaban

Esos infiltrados abrían las taquillas de los trabajadores y alguna vez metían propaganda para que luego la policía tuviera algo para detener al trabajador.

¿Te molestó a ti la policía?

Me denunciaron ante la falange

Me llamó la policía social

Tuve suerte, no recibí maltrato físico.

¿Cómo lo viviste? ¿Cómo se vive la llamada para ser interrogada por la policía de una dictadura?

Lo viví con una tremenda angustia.

Piensas en por qué te llaman, en qué hiciste mal. Solo has estado cumpliendo con tu deber, defendiendo los derechos de los demás, cumpliendo con tu compromiso cristiano. ¿Por qué te llaman entonces?

Mucha angustia.

¿Cómo fue aquella firma del convenio?

Paramos la fábrica, por primera vez en la vida. El convenio se firmó en el año 1970

A la gente que formábamos parte del jurado de empresa que éramos quienes estábamos negociando nos reunieron en la calle Rivero de Avilés, allí había gente que era infiltrada, pero el resto seguimos negociando, toda la noche. Esperaron a las 6 de la mañana que era la hora de entrada del turno. Entonces no había móviles, ni nada. La gente entraba a trabajar y no sabía nada de nosotros. Y luego anunció la empresa que se había firmado el convenio. La gente no sabía por qué se había firmado sin que ellos supieran nada, ni qué habíamos negociado, porque estábamos encerrados.

La empresa nos puso los documentos para firmar. Un compañero me aconsejo hacerlo, que no hacerlo sería peor, no sabíamos lo que podía pasar. Cuando salimos de allí yo iba llorando.

¿Qué puedes decir del sindicalismo actual?

Es necesario. Pactar convenios es bueno para las pequeñas empresas donde los trabajadores no pueden negociar como las grandes empresas.

Pero veo a parte del sindicalismo actual muy perdido en sus despachos.

Es necesaria la vivencia con los trabajadores. Y es posible, aunque estés liberada. Yo estuve liberada.

El mejor momento del sindicalismo fue cuando montamos CC OO, había mucha gente, muchas asambleas, mucha participación.

¿Y que le dirías a los políticos de izquierda ahora?

Hay que participar en los cauces políticos y sindicales. Y las personas que están en la política, los diputados, deben enlazar con el pueblo, debe haber comunicación directa con la gente.

Esta sección la llamamos verdes en la Frontera. ¿Qué te dice a ti, una “roja” de toda la vida la palabra verde? ¿Y cuál es tu frontera?

No duda ni un momento

El verde es esperanza

Lo de la frontera lo duda un poco más

En la frontera del cambio.

Una mujer menuda de 84 años, afable, pero también muy firme, y profundamente activa y atareada, tenía otra cita tras la nuestra y aunque con cortesía, nos hizo ver que tenía prisa.

Le quisimos regalar una pulsera con una imagen de la Virgen de Covadonga y la rechazó con firmeza. Ella no lleva símbolos de un culto mitológico en el que no cree. La cambiamos por una de una cruz y la aceptó gustosamente. Sus ideas religiosas también son claras.

Le hicimos una foto, pidió que se la enseñáramos y dice” no me gusta, no salgo bien, hazme otra”. “Lo voy a contar en la entrevista que me pediste que te hiciera otra foto” “Cuenta lo que quieras, pero hazme otra foto”. Desgraciadamente la foto también sufrió los problemas informáticos, la que ponemos aquí es de hace unos días en la manifestación del 14 de abril

Antes como ahora, hay gente que no aprecia la libertad Clic para tuitear

84 años, una historia de lucha para aprender. Ella sí sabe lo que es el fascismo y sabe que entonces como ahora, hay demasiada gente no ama la libertad. Es tarea de quienes amamos la libertad luchar por ella mientras las fuerzas lo permitan.

Un par de enlaces para entender el contexto:

https://www.elcomercio.es/aviles/201601/23/huelgona-ensidesa-20160123003441-v.html

https://www.lne.es/aviles/2009/03/20/lucha-sindical-rostro-mujer/737377.html

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