Historia subjetiva de Los Verdes

Jorge Martín Neira nos hace un recorrido subjetivo por su experiencia en los últimos 30 años en la política verde. Saber de dónde venimos, para saber dónde vamos.

Aunque esta sección de Verdes en la Frontera usa siempre el formato de entrevistas, en este caso, cambiamos el formato por el de autobiografía, que no deja de ser algo similar a una autoentrevista. Como en otras ocasiones, la hemos dividido en varias partes y esta es la primera. Esperamos que os guste.

Los comienzos

Las raíces del ecologismo las podemos encontrar, sin ningún lugar a dudas, en la historia del movimiento anarquista y libertario. Habida cuenta que donde más se desarrolló y profundizó este movimiento fue en Iberia resultaría coherente que fuese también aquí donde más se hubiese desarrollado la corriente ecologista de pensamiento y acción. No parece ser eso lo que ha sucedido, por lo menos hasta ahora.

Las raíces del ecologismo están en el movimiento libertario Clic para tuitear

Saltando en el tiempo, pues aquellas raíces me parecen muy lejanas, paso a un momento crucial de mi propia vida personal, el año 1968, en que cumplo 14 años y me examino de la reválida de cuarto. Por la radio se escuchan aires psicodélicos, por la televisión se ve cómo se levantan barricadas con los adoquines de las calles (porque debajo de los adoquines, dicen, está la playa.) Sí, debajo de los adoquines está la playa, y más allá de las fronteras pasan cosas, al parecer, tremendas.

Cartel de Los Verdes cedido por el autor

El mundo está en ebullición y se suceden acontecimientos contradictorios, mochilas a la espalda y auto-stop, comunas hippys en Ibiza y grandes concentraciones en Woodstock o la isla de Wigh…, qué raro todo eso mientras trato de concentrarme en los libros de texto, los calores del verano en casa de la yaya, mientras la familia me espera en Chipiona en una residencia de las Hermandades del Trabajo. Nada que ver, aparentemente, este país, bajo la sofocante dictadura de Franco, con la revuelta global antisistema, contra la guerra de Viet-Nam, por los derechos civiles, la primavera de Praga, el asesinato de Robert Kennedy y Dany el Rojo, Daniel Cohn Bendit arengando a sus compañeros de facultad en la revuelta de París.

El ecologismo nace de las comunas y es antisistema y antipolítico Clic para tuitear

No debe caber ninguna duda que es allí, en ese entonces, cuando nace el ecologismo, como bien ha contado Florent Marcellesi en sus trabajos. Está allí el amor a la Naturaleza, el encuentro con la naturaleza de los hippys, el haz el amor y no la guerra de las comunas, la imaginación al poder de Mayo, y es antisistema y antipolítico -entendida en este caso la política como la política convencional de la izquierda y la derecha- y entendida la palabra antisistema como una revolución cultural que cuestiona todos los valores del estado del bienestar (entonces no se habla de estado del bienestar, pero sí del avanzado sistema socialista de Suecia -socialdemócrata- donde se da a la vez el más elevado índice de suicidios.) Y la sorprendente actitud contrarrevolucionaria de un partido comunista francés desbordado por los acontecimientos. Pero…, ¿qué pensar de todo esto desde la España de mis 14 años, en la vida cotidiana de un adolescente en el franquismo, en un franquismo que también alcanzó su momento dorado gracias al turismo y al atractivo hippy de la isla de Ibiza, donde nadie rechista salvo los de la ETA? Aunque pronto vendrá el proceso de Burgos y un increscendo de la politización de los estudiantes, que poco tendrá que ver con lo del mayo francés, la verdad sea dicha.

flor de un día

El franquismo provoca en España un retraso que no sé si a estas alturas habremos logrado poner al día. La lucha antifranquista es necesariamente comunista y con los planteamientos de la vieja revolución: Mayo ¿Quién sabe aquí lo que pasó en Mayo? ¿Qué conclusiones sacar de Mayo? En el propio país francés ha cundido la desilusión, o tal vez la desolación. Quedamos pendientes de la experiencia chilena de Allende o esperanzados con los claveles de Portugal. Lo de Mayo queda tan lejano como la propia revolución francesa canónica de 1789. ¿Acaso nunca sucedió?

En los tiempos de la muerte de Franco la cosa se plantea como una cuestión de libertad política y sistema de partidos. Nos conformamos con asimilarnos al mundo circundante pero es difícil soñar con otras posibilidades. Son años clave, de todas formas. Al menor resquicio abierto se cuela el aire fresco. La primera llamada de alerta sobre ecología la voy a encontrar en un reportaje de la revista Triunfo allá sobre 1973, se habla de una apocalíptica acumulación de las basuras. Un poco más tarde, la revista  Ajoblanco también lo hace, y pronto se añaden Star, Ozono y Bicicleta  … Pero para entonces ni siquiera se sabe si vamos a tener una democracia “convencional” y están pactando la transición por arriba, que es la transición del gatopardo, para que todo siga igual.

Hay miedo en la generación de mis padres. Y había miedo en la calle en los 70. Clic para tuitear

Por eso encuentro que el año más importante para mí, después de aquel 68 mítico y nebuloso es este muy real 76 donde hay necesariamente que plantearlo todo, porque en principio el futuro está abierto…, aunque el camino resultará cegado. Ese año 76 se puede contar, por supuesto, desde muchos puntos de vista; hay una ventana abierta pero la puerta está cerrada; planteado el pulso, la oposición no tendrá fuerza para ganarlo. Y es que hay mucho miedo en la generación de mis padres. Demasiado miedo. Y los jóvenes estudiantes que quieren revoluciones saldrán a la calle, también con mucho miedo, y algunos van a regar el suelo con su sangre. El partido comunista nos va a vender por la jubilación dorada de don Santiago Carrillo y con la excusa de que no hay “correlación de fuerzas”. Todavía hasta final del año anida la esperanza en muchos corazones. Pero en el 77 ya vamos a ver en lo que queda todo eso.

movimiento libertario

Cartel de los Verdes cedido por el autor

Es entonces cuando pudo haber surgido un movimiento anarquista que enlazara con la gran tradición libertaria de antes de la guerra. Mas, al menos aparentemente, del tardofranquismo ha salido mejor dispuesto el movimiento comunista, que protagoniza las manifestaciones. Con todo, ya hay por entonces mucha gente desilusionada con la política partidista donde todo se cuece en las alturas, Ajoblanco, Ozono, Bicicleta, nos hablan de anarquismo, de libertad y ecología. Hay unas jornadas libertarias en Barcelona y un mitin histórico en Madrid, en San Sebastián de los Reyes, a la vez que se difunde el porro, la cultura pasota y se desencadena el trágico ciclo de la heroína. No hay ninguna esperanza, no hay ninguna posibilidad en la política (salvo para aquellos que se hayan metido en el PSOE, claro está, como hicieran unos cuantos de mis conocidos.)

El movimiento ecologista en España nace en esos años de la transición. Hay que buscarlo ahí, tras un mítico encuentro en Daimiel, muy vinculado a esa corriente libetaria que no llegó a cuajar entonces y que luego se diluye. El problema de la anarquía era precisamente querer enlazar con el anarquismo de cuando la Guerra Civil y la República…, era un planteamiento que resultaba desubicado, en un mundo diferente. Y que además se ahogó en su mismo germen.

La revista Bicicleta tiene el periplo exacto de la Transición, desde el 76 al 81 y se muere a los pocos meses del seudogolpe de Tejero que lanza al PSOE hacia un gobierno de 12 años consecutivos. En la revista Bicicleta encontramos esa difícil contradicción entre lo viejo y lo nuevo: así, cuando se habla de la CNT y sus sucesivas crisis y escisiones, del atentado de la Scala, que es una formidable trampa tendida contra ese difícil renacer del anarquismo (de la que ya no se podrá salir) y al mismo tiempo se publican los artículos de Noam ChomskyMurray Bookchin y Martínez Alier, o se cuentan cosas sobre los primeros grupos ecologistas, ese pequeño y no tan pequeño movimiento ecologista en ciernes que obtiene triunfos tan sonados como lo será la paralización de las obras de construcción de la central nuclear de Lemóniz.

Muy pequeño, muy disgregado, ese movimiento ecologista naciente es asambleario (tiene unas reuniones anuales en las CAME -Coordinadora Asamblearia del Movimiento Ecologista- y no quiere saber nada de electoralismo (con mucha razón, por otra parte, porque no se habría comido un rosco, como luego se verá.)

movimiento verde

Acto de presentación de la biografía de Petra Kelly. Autora Matilde Huerta

Me refiero al movimiento político verde, surge en Europa, fundamentalmente en Alemania, con sus raíces ancladas en aquel 68 que mencionaba más arriba. Basta con recorrer la biografía de  Petra Kelly y ver su implicación en todo el proceso de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos en esos años; baste considerar que Daniel Cohn Bendit es el mismo “Dany el rojo” del Mayo francés. Pero hay elementos específicos que hacen de Los Verdes una peculiaridad alemana de muy difícil exportación. Consideremos, por ejemplo, que en la Alemania Federal (entonces Alemania estaba dividida por el muro de Berlín) estaba prohibido el partido comunista desde finales de la guerra mundial. Es decir, había un espacio político a la izquierda de la socialdemocracia que en los países aledaños, Francia e Italia, estaban ocupando todavía esos partidos comunistas (bien es verdad que los tales pecés tenían sus días contados, en franca decadencia pese a loables intentos de remozamiento ideológico o táctico como lo fueran el compromiso histórico o el eurocomunismo.)

La inexistencia del Partido Comunista en Alemania Federal facilitó al aparición de los Verdes Clic para tuitear

Los Verdes parten de una crítica de la política al uso, surgen como un “partido antipartido”, contra los políticos profesionales, hablan de rotatividad y revocabilidad de los cargos, son asamblearios, son un partido movimiento, y tienen una base ecologista radical; es con ellos que por primera vez se plantea la ecología política ya con bases algo más científicas que el simple amor a la naturaleza de los hippys, porque está el informe del Club de Roma y hay un debate científico sobre los límites del crecimiento. Es, finalmente un movimiento pacifista y antinuclear, en plena locura de Guerra de las Galaxias de Ronald Reagan con despliegue de misiles de largo alcance por toda Europa (lo que al final decidirá la Guerra Fría, decantada también con el ingreso de España en la OTAN.) Entonces, Los Verdes se definen fundamentalmente como un movimiento ecopacifista.

Los verdes son fundamentalmente un movimiento ecopacifista Clic para tuitear

En España la cuestión del partido verde se plantea tras el triunfo electoral del PSOE de 1982. El movimiento ecologista, ya lo hemos visto, atomizado y anarquizante. Existen, además, algunos grupos tipo ONG, como la Federación de Amigos de la Tierra y, entre otros, AEPDEN, un grupo que llegará a ser hegemónico tras su transformación en AEDENAT (actualmente Ecologistas en acción), bien que muy influido en todo momento por corrientes comunistas neotrostkistas como la LCR -Liga Comunista Revolucionaria- o neomaoístas, el MC -Movimiento Comunista- con unas ciertas raíces también en Mayo Y la cuestión del partido verde se plantea de una manera muy artificial, habrá que reconocerlo así, con el llamado Manifiesto de Tenerife, emitido en un festival de cine ecológico que tuvo lugar en aquella isla canaria y al que asistió Petra Kelly, la cual, indudablemente, andaba moviéndose para crear (o ayudar a que se crearan, o potenciar) partidos verdes a todo lo ancho del continente de Europa. La cuestión evidente es que los verdes alemanes necesitaban tener socios en los diversos países europeos, partidos hermanos, habida cuenta las diferencias bastante profundas, de filosofía y de planteamiento político con las izquierdas comunistas consolidadas, o no tan consolidadas, sino más bien en franca descomposición por aquellos años. No obstante, el procedimiento es artificial, al no surgir Los Verdes del propio movimiento, o ni siquiera de un sector de ese propio movimiento. Mas, ¿qué movimiento había?

continuará…

Jorge Martín Neira

Jorge es un multiactivista, madrileño de 62 años. Comenzó su andadura política en el PCE en los años finales del franquismo. Aparte de particpar en movimentos culturales y después de un tiempo sin militar, se interesa por el experimento político del Transnational Radical Party promovido por el Partido Radical italiano, a la vez que participa en la creación de la revista Robinsón, vinculada a movimientos alternativos y de radios libres.

A partir de 1984 participa en la Los Verdes que están comenzando su andadura. En esos primeros y difíciles momentos apuesta por el grupo denominado Asamblea de Los verdes de Madrid que acabaría constituida como Los Verdes Alternativos. A partir de 1987 participa ya activamente con los Verdes siendo candidato al Ayuntamiento de Madrid. Candidatura que repite en 1991.

Desde esa fecha y hasta la creación de EQUO, partido del que es afiliado, no vuelve a participar en política. En los últimos años ha participado en la creación de la Marea Básica contra el paro y la precariedad, y también en numerosas iniciativas en defensa de la Renta Básica Estatal.

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