La frontera de Melilla (I)

En este caso entrevistamos a Manuel Soria, activista ecologista y por los derechos de los emigrantes en Melilla.

Como en la mayoría de las entrevistas de Verdes en la frontera, esta nos quedó un poco larga y la dividimos en dos. 

Empezamos siempre las entrevistas hablando de etiquetas. ¿Qué te consideras, ecologista, político, activista? ¿O prefieres evitar las etiquetas?.

En estos casos las etiquetas pueden ayudar a describir tu personalidad o tu actividad. Yo me definiría más como activista, porque he militado desde diversas fórmulas y en diferentes aspectos sociales. La etiqueta de político me parece más para personas cuya actividad laboral es la política, que no es mi caso.

Eres de Melilla, vives allí y trabajas allí. ¿Eres un europeo que vive en África?, ¿Un africano de nacionalidad europea? ¿Cómo vive alguien cuya familia lleva ya un siglo en el norte de Africa esta separación mental y cultural del resto de España con lo que ha sido y es parte de su historia?

Miguel Soria (abuelo de Manuel Soria) en 1918
Miguel Soria (abuelo de Manuel Soria) en 1918

En Melilla los que llevamos generaciones nos consideramos africanos. De origen europeo, sí, pero africanos. Para nosotros, España no sólo está en Europa sino también en África, y es curioso que esa realidad geográfica, no se atienda en el resto de España. Veo que se evita hablar de Ceuta y Melilla como «ciudades africanas», y hasta el hombre del tiempo cuando se refiere a estas ciudades siempre evita decir África.

Realmente no percibimos separación mental ni cultural, tan solo geográfica. La cultura española se ha desarrollado aquí como en cualquier parte. Desgraciadamente la historia de los españoles en el norte de África no se repasa ni en las escuelas. En todo el siglo XX fueron cientos de miles de españoles los que vivieron y nacieron en el protectorado marroquí español y francés, Ifni, la zona de Tánger, Argelia francesa, antiguo Sáhara español, aparte de Ceuta y Melilla, y ese es nuestro legado histórico. Y no hablo de militares destinados, ni del servicio militar, sino de civiles: personas de oficios, comerciantes, obreros, campesinos…

El hombre del tiempo al hablar de Ceuta y Melilla no dice nunca que están en África Clic para tuitear

La gente de los pueblos decía antaño que habían ido a “servir al rey a África”. Eso es para mucha gente peninsular, Melilla, un sitio donde se hacía la mili y un sitio que tiene una valla. Pero sobre todo Melilla es tu casa. ¿Cómo es cuando sales a dar charlas por la península y quieres acercar la realidad de tu casa? ¿Cómo te sientes recibido?

Bueno, los que vivimos aquí íbamos a hacer la mili a la península, «servíamos al rey», pero en la Península. Todo depende de las perspectivas. Cuando voy a la península me dicen que estamos muy lejos, muy al sur. Siempre digo, que para nosotros, lejos está Madrid, y que no estamos en el sur, siempre nos hemos considerado el norte de África. Esta es mi casa y para mí es el centro del mundo, al menos de mi mundo.

Para alguien de Melilla lo que está lejos es Madrid. Esta es mi casa y es el centro de mi mundo Clic para tuitear

Y en cuanto a ser recibido, la verdad que en la Península me reciben siempre con buena acogida, con un plus de simpatía por el hecho de venir de aquí. En Equo me ha pasado, parece que valoran más ser activista aquí que en la península, cosa que agradezco. Lo que percibo siempre es el desconocimiento de mi ciudad. Un desconocimiento total fundado en algunos tópicos distorsionados. Cuando hablo de mi ciudad, mucha gente se queda sorprendida, le cambia la visión de nosotros.

Dices que Melilla es un laboratorio. Un laboratorio de nuestro futuro. ¿Qué tal resultados está dando el experimento?

Melilla, fotografía del autor
Melilla, fotografía del autor

Al menos interesante, hay que tener en cuenta que los datos demográficos de Europa reflejan una realidad futura muy concreta, pérdida de población, envejecimiento…, la única manera de evitarlo es que venga gente de fuera y activar procesos multiculturales o procesos de integración. Por eso Melilla lo considero un laboratorio, es una ciudad con una población culturalmente europea que convive con musulmanes, judíos e hindúes desde hace siglos, y ahora con subsaharianos, y no es que sea un modelo o ejemplo, pero se puede sacar conclusiones sobre lo que se hace mal y bien en temas de convivencia para poder exportarlo a otros sitios.

En la Península estáis muy centrados en las identidades regionales, rebuscando todo lo que hay de diferente con el de al lado, que es muy poco. En Melilla es todo lo contrario, tenemos que andar buscando lo que nos une, y eso que convivimos culturas muy diferentes que incluso nos diferenciamos hasta físicamente. También sería interesante observar cómo os vemos a los peninsulares desde nuestra ciudad.

Ya que lo mencionas, ¿Cómo ve un melillense a los penínsulares?

Cala de Trápana, Melilla, fotografia del autor
Cala de Trápana, Melilla, fotografia del autor

Pues depende, pero si nos centramos en lo que estamos hablando, los peninsulares los vemos muy preocupados por diferenciarse con sus vecinos. Mientras que en Melilla hacemos esfuerzos en intentar buscar lo que nos es común entre una población tan heterogénea y de tan diversos orígenes, en la Península se busca cualquier diferencia, cualquier pequeña grieta para meter una cuña y crear una brecha. No entendemos que se busquen momentos históricos remotos, o simples costumbres para argumentar que se es distinto al otro. He escuchado a políticos argumentar sus decisiones con sucesos históricos del siglo XIII. La discusión de nacionalidades, nos queda muy lejos. Nos resulta de veras increíble que unas personas con unas costumbres, tradiciones y orígenes tan homogéneas como son los peninsulares, se pasen el tiempo intentando buscar la mínima diferencia que llega en ocasiones al absurdo. Todo lo que os suena a descentralización o mayor autonomía es algo como sagrado, moderno, supremo…, sin parar a pensar en otros criterios como los económicos o solidarios.  En la península despreciáis lo común, no solo dentro del Estado, sino con nuestra zona geográfica hermana como Portugal y Marruecos.

En la península despreciáis lo común, en el estado y las zonas hermanas, Portugal y Marruecos Clic para tuitear

Día tras día oímos noticias sobre la ultraderecha, la xenofobia, etc. ¿Qué piensas cuando vives tan cerca de la valla, cuando ves a quienes se quejan vivir en sitios donde casi no hay inmigración?

En Melilla también se da la xenofobia, en todas direcciones, pero son grandes comunidades de distintos orígenes que chocan culturalmente y además se manipula políticamente, pero lo que nos choca desde aquí es que, en lugares donde el porcentaje de inmigración es muy baja y además esa poca inmigración son de orígenes muy distintos que no crean comunidad,  puedan haber problemas.

El miedo a lo distinto es algo humano pero ahora es un sentimiento manipulado por la derecha Clic para tuitear

El problema se crea porque hay miedo a lo distinto, y el miedo a lo distinto es algo humano, que puede ser útil en ciertas circunstancias, pero en esta no. Ese miedo en principio natural es un sentimiento que se está alimentando y manipulando por parte de la derecha.

¿Cómo es ese proceso de demonización del otro, cómo se hace?

En mi experiencia, el proceso de demonización está partiendo de los partidos de derecha. Son los que sacan rendimiento electoral del miedo a la inmigración y a lo que es distinto. El miedo al «moro», la invasión de subsaharianos,  el ataque a las fuerzas de seguridad del Estado… aquí en Melilla tenemos esos mensajes recurrentes, pero parten siempre de los mismos. Se intenta cortar los brotes de solidaridad, perseguir a los que tienen un mensaje distinto. La derecha se nutre del miedo, y se presenta a los ciudadanos como los salvadores, lo primero es crear un enemigo, en otras épocas fueron los judíos, los masones, los comunistas…; en esta época les ha tocado a las personas migrantes. Es algo que hay que cambiar. En Alemania, Austria, Francia, Grecia y otros países la ultraderecha ha resurgido de forma muy potente con casi un único mensaje que es la defensa contra el inmigrante.

La derecha se nutre del miedo. Crea un enemigo y luego se presenta al pueblo como la salvadora. Clic para tuitear

¿Qué se puede hacer y qué se está haciendo para ayudar a la gente que está saltando la valla?

Bahía de Melilla, fotografía del autor
Bahía de Melilla, fotografía del autor

La valla de Melilla es un problema planetario, las soluciones deben de producirse en origen y son mucho más complejas que la simple acogida asistencial o documental. La valla representa el contacto entre dos mundos, uno rico, opulento, depredador y el otro depredado, pobre y sin oportunidades. Las diferencias de renta son cada vez mayores. Las soluciones pasan por un cambio del sistema económico mundial donde haya un reparto de la riqueza mucho más equitativo. No puede existir personas en el mundo que acumulen tanta riqueza como países enteros.

Cuando era joven no existía la valla, tampoco había esa diferencia económica tan brutal. Clic para tuitear

Cuando yo era joven no existía esa valla, pero tampoco existía esa diferencia económica tan brutal entre occidente y África. De momento lo único que podemos hacer es contribuir a que se conozca esta situación, es muy importante, porque a veces se olvida lo que pasa porque no se difunde

¿Cómo es la situación en el monte Gurugú?. Nuevamente, ¿Qué se puede hacer y qué se está haciendo?

En la actualidad existen 13 campamentos con unos 2000 subsaharianos en unas condiciones lamentables. Existen ONG’s que les atienden sanitariamente y con alimentos, pero con muchas dificultades. Los militares y gendarmes marroquíes les hostigan continuamente. En ocasiones les destrozan los campamentos y les dejan sin nada, siempre dependiendo de las órdenes de Rabat, que según convenga a los intereses políticos del momento aprietan o aflojan la presión sobre los subsaharianos, con el consiguiente resultado sobre los saltos de valla.

El campamento de Gurugú se destroza o se permite según los intereses políticos de Rabat Clic para tuitear

Es difícil proponer una solución a todo esto, porque no es el resultado de un acontecimiento concreto, ni siquiera de una guerra o catástrofe natural. Es el resultado del sistema económico del planeta que devora los recursos de África y provoca multitud de conflictos armados, escasez de alimentos, tierra ocupadas produciendo alimentos  para terceros países y un largo etcétera.

Manuel Soria González es un testigo, un testigo privilegiado de la infamia de la valla. Es funcionario del Estado en el Instituto nacional de Estadística. Su familia lleva varias generaciones en el norte de África.

Manuel Soria
Manuel Soria

Lleva más de 20 años siendo activista social, sindical y ecologista, Dirigió la organización Ecologistas en Acción Melilla.  Fundó la Plataforma Verde de Melilla que se incluyó en la fundación de EQUO. Con EQUO ha sido candidato en varias elecciones.

A raíz del problema de la valla de Melilla ha trabajado con el partido EQUO en diversas iniciativas ante la Ciudad Autónoma, el Gobierno y la UE. Ha realizado reportajes sobre la situación de los inmigrantes subsaharianos en el Gurugú y varios de los saltos más numerosos de la valla de Melilla recorriendo esas imágenes muchos noticiarios internacionales.

Ha colaborado en jornadas y presentaciones sobre el problema inmigratorio de Melilla en el Congreso, Parlamento Europeo, Fundación EQUO, y con EQUO Asturias, entre otras instituciones.

Colabora esporádicamente con medios de comunicación de toda Europa en difundir el problema migratorio. 

En una semana publicaremos la segunda y jugosa parte de la entrevista, mientras tanto aquí os dejamos un vídeo de Manuel Soria hablando en Asturias sobre la convivencia intercultural:

Charla de Manuel Soria

Aquí está la segunda parte de la entrevista:

La frontera de Melilla (I)

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