¿Existe la crítica constructiva?

Continuamos con las tertulias realizadas en este formato virtual de intercambio virtual entre los tertulianos.

El tema de hoy es la crítica constructiva y su definición. Las personas que intervienen son Eva del Fresno y Jorge Lozano. En el texto usaremos las iniciales EF y JL

EF– Sí existe la crítica constructiva, aunque  de mano el término es confuso porque resulta  subjetivo. Si entendemos que la crítica constructiva es la que no se percibe como molesta o amenazante esto depende tanto de quien la escucha como de quien la hace. Lo primero que señalaría para que una crítica sea constructiva es que tiene que haber al menos dos personas que lo faciliten.  Esto es condición necesaria pero no suficiente.

Sillas en Sevilla. Del fotoblog Un güeyu abiertu

A partir de ahí hay otras exigencias que una crítica constructiva tiene que cumplir para estar bien hecha. Cuando no se sabe (o no se quiere) hacerla mejor, lo que se usa es el cinismo. Pero no vale escudarse en comentarios como  “no tenía mala intención “, “eres muy susceptible “, “ lo que digo es cierto” . Urge distinguir y aplicar criterios objetivos sobre lo que es constructivo o lo que no y entre lo no constructivo y el acoso.

La crítica constructiva es cosa de dos, de quien habla y de quien escucha Clic para tuitear

JL- Es cierto que hay un elemento de subjetividad. En principio, una crítica es constructiva cuando pretende mejorar objetivamente una situación dada, y no hay intención de destruir, socavar, o paralizar. Claro que existe, aunque las personas perjudicadas por dicha posible mejora pueden percibirla negativamente, pero la mejora se reflejaría en ciertos indicadores reconocidos por una mayoría. Esto implica que la crítica constructiva no puede ser una queja, sino que debe hacer una propuesta firme y razonada, basada en un análisis serio de la situación que identifique (objetivamente) los problemas, carencias y necesidades.

La crítica constructiva no puede ser una queja Clic para tuitear

Para ser eficaz (y realmente constructiva) debe evitar las malas formas en su exposición, y especialmente los juicios de valor o de intenciones, pues estos impiden el debate racional de las propuestas. Todo esto hace que, al final, las críticas constructivas sean las menos comunes, pues requieren capacidad analítica y mucho temple, sobre todo en situaciones de elevada tensión social.

EF– También es importante enfocarla  para el fin de mejora que pretende conseguir. Por eso las malas formas son  contraproducentes, porque ponen a la defensiva y bloquean el cambio, pueden incluso conseguir que la otra parte se afiance. Una crítica constructiva tiene que ofrecer la posibilidad de rectificación sin que se perciba como humillante. Si es posible hacerla en privado siempre es mejor. Esto aplicándolo al trabajo horizontal a veces no es posible , porque las personas que comparten un grupo no siempre se conocen,  en ese caso antes de hacer una crítica en público una buena herramienta es preguntar sobre los motivos de la situación. También se puede transformar la crítica directamente en una propuesta constructiva, o cambiarla por abrir una reflexión respecto a cómo abordar un problema. Cuando no se trata de un problema grave  una manera de hacer críticas constructivas es no darle el formato de críticas.

JL- De acuerdo en general, aunque no creo que se tenga que hacer en privado. Toda crítica constructiva debe poder ser pública, salvo que afecte a temas puramente personales (o estratégicas, en el caso de un partido). Lo que no hay que hacer es personalizar (qué difícil…), para evitar desviar el foco de lo importante. La participación abierta implica que siempre habrá personas que no se conozcan, es curioso que tú misma indiques una limitación a la horizontalidad (que en realidad comparto).

FAedo, Ciñera, Pola de Gordón. foto EF

Otra dimensión de la crítica es dónde se realiza y con qué consecuencias: airear problemas, aunque la intención sea constructiva, suele traer malas consecuencias a una organización (como un partido) en un contexto de competencia contra otras. Para ser de verdad constructiva, y con resultados positivos, las críticas deben hacerse en el ambiente adecuado, con un público limitado.

EF– Lo ideal sería escoger en cada caso el espacio mínimo necesario. Antes en privado que en público , antes en una lista cerrada que en un espacio abierto, y antes en un espacio del partido que en la prensa. (Para eso también los canales tienen que funcionar, lógicamente).  Otra dimensión es el porqué.

El porqué tiene que explicarse,  hay que mostrar las consecuencias negativas de las acciones o actitudes que criticamos como una forma de convencer y de que la necesidad de cambio sea entendida.  Lo que no se debería hacer en este punto es exagerar los posibles riesgos  porque entonces puede entenderse como una amenaza. Es mejor fundamentar el porqué en la observación  del presente o en el análisis de problemas pasados que se tratan de evitar. Cuánto más fundamentemos la crítica  en el futuro más subjetiva será (y esto pone a la defensiva),  así que es mejor evitarlo.

JL- En el fondo, la crítica constructiva implica inteligencia (racionalidad) y objetividad, tal y como estamos diciendo. Y buenas intenciones (altruismo). Me temo que aquí se encuentra la razón de que estas críticas sean las menos abundantes, pues ser objetivo de verdad es muy difícil, siempre se cruzan intereses personales que pueden erosionar el bien común (aunque no necesariamente), y la racionalidad requiere de conocimiento y de mucho entrenamiento.

La crítica constructiva exige racionalidad y altruismo. Necesita entrenamiento y conocimiento Clic para tuitear

A pesar de lo que pensaban los clásicos o los ilustrados, no somos seres racionales sino emocionales, que sólo de vez en cuando nos da por razonar. Pero en algunos ámbitos, como la política, razonar bien es tan importante, las críticas constructivas son tan necesarias, que está claro que no cualquiera sirve. En mi opinión, para ser un buen presidente habría que pasar un examen de capacidad para elaborar, y encajar, críticas constructivas.

En este enlace podéis encontrar la anterior tertulia que hicimos con estas mismas dos personas sobre el concepto de horizontalidad:

¿Es viable la horizontalidad?

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