Desde la derrota

Desde el año 2014 hasta hoy hemos perdido todas las batallas, en todo el planeta. Desde que perdimos  cuando creímos ganar en Grecia, hasta EE UU, pasando por Rajoy. Han sido tres años de derrotas increíbles. También dentro de los movimientos políticos transformadores hemos perdido las batallas internas. Convertido todo en un barrizal donde grupos de profesionales presumen de lo que carecen.

La ola neofascista, neointegrista, autocrática y violenta aún no llegó a la cresta, nos queda al menos un año de recibir muy malas noticias.

Cuerno roto. fotografía Agustín Orviz

Serán muchas las víctimas de esta ola neofascista. En Filipinas van más de 2.000 muertos. En Turquía decenas de miles de personas han perdido su trabajo en la justicia, el ejército o la enseñanza. Otros muchos están en prisión por no ser afines políticamente al nuevo sultán. Por escribir esto que acabo de decir, si viviera allí, vendrían esta noche a sacarme a rastras de mi casa entre los lloros de mis hijos.

El principal problema es que el relato de la ultraderecha está fuertemente asentado y cuando hablas a favor de los derechos de las personas migrantes, a favor del impuesto de sucesiones o en defensa de las figuras de protección de la naturaleza, te miran como un bicho raro. Lo certifico con conversaciones personales con mi entorno cada día.

La verdad será la menos importante de las víctimas de esta ola.

Ante un huracán global de este tamaño, tendremos que buscar un refugio para resistir desde allí y empezar a reconstruir lo que la tormenta está destruyendo. Eso exige paciencia. Exige una virtud fundamental, resiliencia.

El relato de la ultraderecha está fuertemente asentado. Necesitamos resiliencia para combatirlo Clic para tuitear

¿Cuál es ese refugio? ¿Cómo hacer política con dinámicas que generen resiliencia? Parece claro que los partidos políticos no cumplen esa función. Ahora bien, sin política no hay respuesta. ¿Qué hacer entonces?.

Sin hacer política no hay respuesta a los problemas Clic para tuitear

Fijémonos en el desarrollo de Internet. La aparición de internet se debió a que cambió el concepto de la red. Antes de internet existía un ordenador maestro y unos ordenadores esclavos. Internet consiguió un avance espectacular con la idea de que no hay un maestro y unos esclavos, sino muchos servidores que constituyen nodos independientes e interdependientes.

Eso mismo debemos hacer en política, constituir nodos independientes e interdependientes. Nodos pequeños que tengan dinámicas de trabajo que no solo no quemen a las personas que estemos dentro de ella sino que al revés sea gratificante y nos proteja de la dura realidad que se nos avecina. El refugio frente al huracán debe ser nuestra dinámica de relación y de trabajo interno allí donde estemos.

Brotes de cerezo. Fotografía Eva del Fresno

Solo se podrán conseguir esas dinámicas de trabajo positiva sin entendemos que nuestro objetivo es  más allá de las próximas elecciones. Hay que luchar por transformar la sociedad no por obtener una concejalía o un puesto de asesor. Es la época de mayor esperanza de vida de la historia y donde más a corto plazo pensamos. Para defender nuestra libertad, que está en peligro, necesitamos tener visión de largo plazo.

Además de visión de largo plazo, necesitamos aprender a colaborar desde la diversidad.  Una de las señas de identidad de la ecología política es entender que nuestra comprensión del mundo no es la única que existe. Que no podemos tener un relato total, que acaba siendo totalitario, de la realidad; sino que, por el contrario, somos conscientes de la necesidad de construir una nueva sociedad con la superposición de diferentes cosmovisiones.

La solución es cooperar desde la diversidad. Política colaborativa y respeto a la diferencia Clic para tuitear

Por eso tenemos que dejar la política competitiva y centrarnos en una política cooperativa y colaborativa.  Cooperar y colaborar solo se hace cuando se tienen claras las señas de identidad y se tiene seguridad en sí mismo. No significa rendirse en ninguna lucha, ni arriar ninguna bandera, significa una actitud y una visión de acercamiento a los problemas. No solo de unas fuerzas con otras, sino sobre todo de unas personas con otras dentro de los mismos nodos donde estemos trabajando. Aceptando la diferencia como una riqueza, no como un problema.

Cuanta más gente comparta mi trabajo, más se amplifican mis ideas. Vivimos en código abierto Clic para tuitear

Alguien podría decir que la cooperación significa trabajar para que se aprovechen otros. Mi respuesta a eso es que murió el copyright. El mundo de hoy es el del código abierto, de la economía colaborativa. Cualquier gestión empresarial moderna sabe que el valor de la empresa no reside en lo que ya hizo, sino en su capacidad de hacer cosas nuevas. Por eso no debe haber miedo a que se “aprovechen de mi trabajo” o a que me “pisen la agenda”. Cuanta más gente esté compartiendo nuestro trabajo, más se están amplificando nuestras ideas, más fácil nos será construir un hueco político para nuestro nodo.

Flores, fotografía de Agustín Orviz

Tenemos tres opciones. Rendirnos y esperar a que el fascismo lo gane todo y nos encarcele. Cegarnos por la rabia de constatar la dura realidad y buscar permanentemente nuevas ideas y  organizaciones que serán derrotadas como las anteriores. O podemos, despacio y con estrategia, pensar en construir respuestas, desde pequeños nodos locales o sectoriales, colaborando desde la diversidad con otros nodos, para conseguir transformar la sociedad.

Mi opción es la tercera, ¿y la tuya?

Pepín Fernández, autor de este artículo, es uno de los impulsores de este blog y ha escrito ya varios artículos en el mismo. También escribe en el digital en lengua asturiana Asturies.com.

En Asturies.com escribiendo sobre el esclavismo, el colonialismo y la base del crecimiento del fascismo:

¿Indianos o negreros?

En verdes y libertarias, el último artículo:

Verín, una esperanza

Compártelo con el mundo...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Buffer this page
Buffer
Email this to someone
email
Share on LinkedIn
Linkedin

3 thoughts on “Desde la derrota


  1. Un articulo extraordinario de una visión imprescindible para comprender cómo es ahora el mundo. No importa cuánto se aferren al antiguo modelo imperante. Esto es de todos o de ninguno, nunca más de unos pocos. Felicidades Pepín


    1. Muchas gracias Silvia.
      Creo que sí, que el viento de la historia se llevará por delante a ciertas actitudes, como antes acabó con otras.


      1. Me parece evidente que es el único camino, lo difícil es convencer a los defensores del poder inmediato y de la visibilidad a cualquier precio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *